Ronda80. Selección de noticias

Recopilación semanal de cinco noticias de interés que se envía por e-mail. Recogemos en este blog esos envíos.
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viernes 27 de noviembre de 2009

Economía de la revolución sexual


Comentario de ignacio aréchaga / www.aceprensa.com /jueves 26 de noviembre 2009

George Akerlof, premio Nobel de Economía en 2001, ha estado en Madrid para presentar su nuevo libro Espíritus animales. Akerlof es uno de esos economistas que se arriesgan a analizar en términos económicos fenómenos sociales que otros ven exclusivamente bajo un prisma ideológico. Así, son célebres sus estudios realizados en 1996 y 1998, en los que concluía que la revolución sexual y la legalización del aborto habían hecho más vulnerable a la mujer y más irresponsable al hombre en cuanto a sus responsabilidades paternas.

En unas declaraciones hechas durante su visita, el economista estadounidense ha resumido así las conclusiones de aquellos estudios: “Por un lado está la liberación sexual. Por otro, el aborto. Ambos han dado a las mujeres una capacidad de decisión mucho mayor sobre la reproducción, así que en los casos de embarazos no deseados los hombres tienden a mantenerse al margen del cuidado de los hijos, porque los ven como una decisión que han tomado sus compañeras. Eso se ha traducido en una explosión de madres solteras en EE.UU. y, por tanto, en una mayor vulnerabilidad de la mujer” (El Mundo, 21-11-09)

El entrevistador pasa a otro tema, quizá porque teme perturbar creencias muy establecidas. Pero no dejan de ser interesantes estas conclusiones, en unos momentos en que en España tenemos en el telar una ley que reconoce el derecho al aborto, y se justifica con el argumento de dar mayor poder y seguridad a las mujeres.

En sus artículos de finales de los años 90 (*), Akerlof creaba un modelo de lo que llamaba “el shock de la tecnología reproductiva”. Usando el lenguaje y el análisis económicos, y recopilando series de datos, Akerlof mostraba las repercusiones de la introducción a gran escala de la tecnología anticonceptiva y después la legalización del aborto en los años 60 y 70.

Las mujeres contrarias al sexo prematrimonial, cuyo objetivo era el matrimonio y los hijos, quedaron en una “desventaja comparativa” en el “mercado” de parejas frente a las que adoptaron un enfoque más hedonista respecto al sexo en sus relaciones con los hombres. Las mujeres tradicionales ya no podían alegar el riesgo de embarazo para evitar el sexo o para obtener una promesa de matrimonio en el caso de que su compañero las dejase embarazadas. En tal caso, sus novios estarían mucho menos dispuestos que antes a casarse, pues considerarían que el embarazo era fruto de una decisión o una imprevisión de la mujer.

Así, mujeres que no querían relaciones prematrimoniales, acabaron aceptándolas y teniendo hijos fuera del matrimonio. Y las otras mujeres, que habían aceptado el sexo prematrimonial y los anticonceptivos, acabaron recurriendo al aborto cuando fue necesario para evitar un nacimiento.

Según Akerlof, esto explica en gran medida por qué la revolución anticonceptiva haya provocado –contra lo que se esperaba– un aumento del número de abortos y de los nacimientos fuera del matrimonio. Las familias monoparentales y la feminización de la pobreza comenzaron así su sostenido ascenso.

El “shock de la tecnología reproductiva” y la casi desaparición del estigma de la madre soltera ha contribuido a que actualmente, en EE.UU. 4 de cada 10 nacimientos tengan lugar fuera del matrimonio. En 2007, cerca de 1,7 millones de niños nacidos fueron extramatrimoniales.

En el artículo de 1998 (**), Akerlof estudiaba la repercusión de la revolución contraceptiva sobre la disposición a casarse de los hombres jóvenes. Encontró que el porcentaje de hombres de 25 a 34 años que estaban casados y tenían hijos había descendido del 66% en 1968 al 40% en 1993. La contracepción y el aborto habían favorecido que los hombres postergaran el matrimonio, incluso en los casos en que habían engendrado un hijo. Y, a falta del sentido de responsabilidad que supone la formación de una familia, un creciente número de jóvenes –especialmente de familias de bajos ingresos– eran más propicios a incurrir en conductas antisociales (abuso de drogas, bebida, violencia...).

Akerlof no recomendaba poner más restricciones legales al aborto. Se limitaba a explicar cuáles habían sido sus consecuencias sobre el tipo de relaciones entre hombre y mujer. La mujer era más libre de elegir la maternidad, pero se ha encontrado en una posición más vulnerable para hacerse cargo del hijo.

En España, el gobierno justifica la reforma del aborto con la pretensión de dar más seguridad a la mujer a la hora de interrumpir su embarazo. Pero lo más seguro es que va a encontrarse más sola y con menos apoyo del hombre ante un embarazo problemático, si nadie la ayuda.
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NOTAS

(*) Akerlof, George A.; Yellen, Janet & Katz, Lawrence F. (1996), "An Analysis on Out-of-Wedlock Childbearing in the United States", Quarterly Journal of Economics 111 (2): 277–317

(**) Akerlof, George A. (1998), "Men Without Children", Economic Journal 108 (447): 287–309.

Queridos artistas: Ustedes son los custodios de la belleza

noticia www.zenit.org y video de roma reports/ sábado 21 de noviembre de 2009

http://www.youtube.com/watch?v=SCJ79o8Gciw&feature=player_embedded

El texto íntegro del discurso dirigido por el Papa, el 21 de noviembre de 2009 en la Capilla Sixtina, a representantes de todas las artes: pintores, escultores, arquitectos, novelistas, poetas, músicos, cantantes, hombres del cine, del teatro, de la danza, de la fotografía. Entre ellos Santiago Calatrava (arquitecto) Eduardo Verástegui (actor), Susanna Tamaro (escritora) Phil Viola (videoartista), Zaida Haidi (arquitecta), etc

¡Señores Cardenales,
venerados hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio,
ilustres Artistas,
Señoras y Señores!

Con gran alegría los recibo en este lugar solemne y rico de arte y de memorias. Dirijo a todos y cada uno mi cordial saludo y les agradezco por haber acogido mi invitación. Con este encuentro deseo expresar y renovar la amistad de la Iglesia con el mundo del arte, una amistad consolidada en el tiempo, dado que el Cristianismo, desde sus orígenes, ha comprendido bien el valor de las artes y ha utilizado sabiamente los multiformes lenguajes para comunicar su inmutable mensaje de salvación. Esta amistad debe ser continuamente promovida y sostenida, para que sea auténtica y fecunda, adecuada a los tiempos y que tenga en cuenta las situaciones y los cambios sociales y culturales.

He aquí el motivo de nuestra cita. Agradezco de corazón a monseñor Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura y de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, por haberlo promovido y preparado, con sus colaboradores, así como por las palabras que me ha apenas dirigido. Saludo a los señores cardenales, a los obispos, a los sacerdotes y a las distintas personalidades presentes. Agradezco también a la Capella Musical Pontificia Sixtina que me acompaña en este significativo momento.

Protagonistas de este encuentro son ustedes, queridos e ilustres artistas, pertenecientes a países, culturas y religiones diversas, quizás lejanas a experiencias religiosas pero deseosas de mantener viva una comunicación con la Iglesia católica y de no restringir los horizontes de la existencia a la mera materialidad, a una visión reductiva y banal. Ustedes representan el variado mundo de las artes y, justamente por esto, a través de ustedes quisiera hacerles llegar a todos los artistas mi invitación a la amistad, al dialogo y a la colaboración.

Algunas significativas circunstancias enriquecen este momento. Recordamos el decenio de la Carta a los Artistas de mi venerado predecesor Juan Pablo II. Por primera vez, en la vigilia del Gran Jubileo del Año 2000, este Pontífice, también él artista, escribió directamente a los artistas con la solemnidad de un documento papal y el tono amigable de una conversación entre “cuantos- como reza la dedicatoria-, con apasionada dedicación, buscan nuevas ‘epifanías’ de la belleza”. El mismo Papa, hace veinticinco años, había proclamado patrono de los artistas al beato Angélico, indicando en él un modelo de perfecta sintonía entre fe y arte. Mi pensamiento lo dirijo ahora al 7 de mayo de 1964, cuarenta y cinco años atrás, en este mismo lugar, se realizaba un histórico evento fuertemente querido por el Papa Pablo VI para reafirmar la amistad entre la Iglesia y las artes.

Las palabras que pronunció en aquella circunstancia resuenan todavía hoy bajo la bóveda de esta Capilla Sixtina, tocando el corazón y el intelecto. “Nosotros necesitamos de ustedes- dijo-. Nuestro ministerio necesita de vuestra colaboración. Porque, como ustedes saben, nuestro ministerio es el de predicar y de hacer accesible y comprensible, es más, conmovedor, el mundo del espíritu, de lo invisible, de lo inefable, de Dios. Y en esta operación….ustedes son maestros. Es vuestro oficio, vuestra misión; y vuestra arte es la de entender del cielo del espíritu sus tesoros y revestirlos de palabra, de colores, de formas, de accesibilidad” (Enseñanzas II, [1964], 313).

Era tanta la estima de Pablo VI por los artistas, como para lanzarlo a expresiones verdaderamente audaces: “Y si nosotros prescindiéramos de vuestra ayuda –continuaba-, el ministerio se haría balbuciente e incierto, y tendría necesidad de hacer un esfuerzo, diríamos, para ser artístico en sí mismo, es más, convertirse en profético. Para elevarse a la fuerza de expresión lírica de la belleza intuitiva, necesitaría hacer coincidir el sacerdocio con el arte” (Ibid., 314).

En aquella circunstancia, Pablo VI asumió el compromiso de “reestablecer la amistad entre la Iglesia y los artistas”, y les pidió hacer lo propio y compartirlo, analizando con seriedad y objetividad los motivos que habían turbado esa relación y asumiéndose, cada quien con valentía y pasión, la responsabilidad de un renovado y profundo itinerario de conocimiento y de diálogo, en pos de un auténtico “renacimiento” del arte en el contexto de un nuevo humanismo.

Aquel histórico encuentro, como decía, tuvo lugar aquí, en este santuario de fe y de creatividad humana. No es por lo tanto casual nuestro reencuentro precisamente en este lugar, precioso por su arquitectura y por sus simbólicas dimensiones, pero, más aún, por sus frescos que lo hacen inconfundible, empezando por las obras maestras de Perugino y Botticelli, Ghirlandaio y Cosimo Rosselli, Luca Signorelli y otros, para alcanzar las Historias del Génesis y del Juicio Universal, obras excelsas de Miguel Ángel Buonarroti, que aquí dejaron una de las creaciones más extraordinarias de toda la historia del arte.

Aquí también resonó con frecuencia el lenguaje universal de la música, gracias al genio de grandes músicos que han puesto su arte al servicio de la liturgia ayudando al alma a elevarse hacia Dios. Al mismo tiempo la Capilla Sixtina es un singular cofre de memorias, ya que constituye el escenario solemne y austero de eventos que signan la historia de la Iglesia y de la humanidad. Aquí, como ustedes saben, el Colegio de los cardenales elige al Papa; aquí he vivido también yo, con trepidación y absoluta confianza en el Señor, el momento inolvidable de mi elección a sucesor del apóstol Pedro.

Queridos amigos, dejemos que estos frescos nos hablen hoy, acercándonos a la meta última de la historia humana. El Juicio Final que sobresale a mis espaldas, recuerda que la historia de la humanidad es movimiento y ascensión, es incansable tensión hacia la plenitud, hacia la felicidad última, hacia un horizonte que siempre sobrepasa el presente mientras lo atraviesa. En su dramatismo, sin embargo, este fresco coloca frente a nuestros ojos también el peligro de la caída definitiva del hombre, amenaza que incumbe sobre la humanidad cuando se deja seducir por las fuerzas del mal. El fresco lanza por lo tanto un fuerte grito profético contra el mal; contra toda forma de injusticia. Pero para los creyentes, el Cristo resucitado es el Camino, la Verdad y la Vida. Para quien fielmente lo sigue es la puerta que introduce en aquel “cara a cara”, en aquella visión de Dios de la que surge sin limitación alguna la felicidad plena y definitiva. Miguel Ángel ofrece de este modo a nuestra visión, el Alfa y el Omega, el principio y el final de la historia y nos invita a recorrer con alegría, valentía y esperanza el itinerario de la vida. La dramática belleza de la pintura de Miguel Ángel, con sus colores y sus formas, nos hace entonces anuncio de esperanza, invitación potente para elevar la mirada hacia el horizonte último.

La relación profunda entre belleza y esperanza constituía también el núcleo esencial del sugestivo mensaje que Pablo VI dirigió a los artistas en la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 8 de diciembre de 1965: “A todos ustedes- proclamó solemnemente-la Iglesia del Concilio les dice con nuestra voz: ¡si ustedes son los amigos del verdadero arte, ustedes son nuestros amigos!” (Enchiridion Vaticanum, 1, p. 305). Y agregó: “este mundo en el cual vivimos necesita belleza para no precipitar en la desesperación. La belleza, como la verdad, es aquello que infunde alegría en el corazón de los hombres, es el fruto precioso que se resiste a la degradación del tiempo, que une a las generaciones y las hace comulgar en la admiración. Y esto gracias a vuestras manos… Recuerden que ustedes son custodios de la belleza del mundo” (Ibid.).

El momento actual está lamentablemente marcado, además de por los fenómenos negativos a nivel social y económico, también por un debilitamiento de la esperanza, por una cierta desconfianza en las relaciones humanas, por lo que crecen los signos de resignación, de agresividad, de desesperación. El mundo en el que vivimos, corre el riesgo de cambiar su rostro por causa de la obra no siempre sabia del hombre, el cual en lugar de cultivar su belleza, explota sin conciencia los recursos del planeta en favor de unos pocos y con frecuencia desfigura las maravillas naturales.

¿Qué puede volver a dar entusiasmo y confianza, qué puede animar al alma humana para encontrar el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a soñar una vida digna de su vocación sino la belleza? Ustedes saben bien, queridos artistas, que la experiencia de lo bello, de lo auténticamente bello, no efímero ni superficial, no es accesorio o algo secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque tal experiencia no aleja de la realidad, más al contrario, conduce a una estrecha comparación con la vida cotidiana, para liberarla de la oscuridad y transfigurarla, para hacerla luminosa, bella.

Una función esencial de la verdadera belleza, de hecho, ya evidenciada por Platón, consiste en el comunicar al hombre una saludable “sacudida”, que le haga salir de sí mismo, le arranque de la resignación, de la comodidad de lo cotidiano, le haga también sufrir, como un dardo que lo hiere pero que justamente de este modo lo “despierta” abriéndole nuevamente los ojos del corazón y de la mente, poniéndole alas, empujándolo hacia lo alto.

La expresión de Dostoevskij que voy a citar es sin duda audaz y paradójica, pero invita a reflexionar: “La humanidad puede vivir –decía- sin ciencia, puede vivir sin pan, pero sin la belleza no podría vivir más, porque no habría nada que hacer en el mundo. Todo el secreto está aquí, toda la historia está aquí”. Le hizo eco el pintor Georges Braque: El arte está hecho para turbar, mientras la ciencia tranquiliza”. La belleza golpea, pero por ello mueve al hombre hacia su destino último, lo pone en marcha, lo llena de nueva esperanza, de dona la valentía de vivir hasta el final el único don de la existencia. La búsqueda de la bellaza de la que hablo, evidentemente, no consiste en una fuga irracional o en un mero esteticismo.

No obstante, a menudo, la belleza de la que se hace propaganda es ilusoria y falaz, superficial y cegadora hasta el aturdimiento y, en lugar de hacer salir a los hombres de sí y abrirles horizontes de verdadera libertad empujándolos hacia lo alto, los encarcela en sí mismos y los hace todavía más esclavos, privados de esperanza y de alegría. Se trata de una seductora pero hipócrita belleza, que estimula el apetito, la voluntad de poder, de poseer, de prepotencia sobre el otro y que se transforma, rápidamente, en lo contrario, asumiendo los rostros de la obscenidad, de la trasgresión o de la provocación en sí misma.

La auténtica belleza, en cambio, abre el corazón humano a la nostalgia, al deseo profundo de conocer, de amar, de ir hacia el otro, hacia más allá de sí mismo. Si aceptamos que la belleza nos toque íntimamente, nos hiera, nos abra los ojos, entonces redescubrimos la alegría de la visión, de la capacidad de aferrar el sentido profundo de nuestro existir, el misterio del cual somos parte y del cual podemos obtener la plenitud, la felicidad, la pasión del compromiso cotidiano.

Juan Pablo II, en la Carta a los Artistas, cita, en este contexto, este verso de un poeta polaco, Cyprian Norwid: “La belleza es para entusiasmar el trabajo,/ el trabajo es para resurgir” (n.3). Y más adelante agrega: “Como búsqueda de lo bello, fruto de una imaginación que va más allá de los cotidiano, el arte es, por su naturaleza, una suerte de llamado al misterio. Incluso cuando escruta las profundidades más oscuras del alma o los aspectos más espantosos del mal, el artista se hace de alguna manera voz de la universal espera de redención”(n. 10). Y en la conclusión afirma: “la belleza es cifra del misterio y llamado a lo trascendente” (n. 16).

Estas últimas expresiones nos llevan a dar un paso adelante en nuestra reflexión. La belleza, desde aquella que se manifiesta en el cosmos y en la naturaleza hasta aquella que se expresa a través de las creaciones artísticas, precisamente por su característica de abrir y ampliar los horizontes de la conciencia humana, de llevarla más allá de sí misma, de asomarla al abismo de lo infinito, puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el misterio último, hacia Dios. El arte, en todas sus expresiones, en el momento en el que se confronta con las grandes interrogantes de la existencia, con los temas fundamentales de los cuales deriva el sentido de vivir, puede asumir una validez religiosa y transformarse en un recorrido de profunda reflexión interior y de espiritualidad.

Esta afinidad, esta sintonía entre recorrido de fe e itinerario artístico, se confirma en un incalculable número de obras de arte que tienen como protagonistas los personajes, las historias, los símbolos de aquel inmenso depósito de “figuras”- en sentido amplio- que es la Biblia, la Sagrada Escritura. Las grandes narraciones bíblicas, los temas, las imágenes, las parábolas han inspirado innumerables obras maestras en cada sector de las artes, así como también, han hablado al corazón de cada generación de creyentes mediante obras de artesanía y de arte local, no menos elocuentes y conmovedoras.

Se habla, en este contexto, de una "via pulchritudinis", un camino de la belleza que constituye al mismo tiempo un recorrido artístico, estético, y un itinerario de fe, de búsqueda teológica. El teólogo Hans Urs von Balthasar abre su gran obra titulada "Gloria. Una estética teológica" con estas sugestivas expresiones: “Nuestra palabra inicial se llama belleza. La belleza es la última palabra que el intelecto pensante puede osar pronunciar, porque ella no hace otra cosa que coronar, cual aureola de esplendor inalcanzable, el doble astro de lo verdadero y del bien y su indisoluble relación”.

Después observa: esa es la belleza desinteresada sin la cual el viejo mundo era incapaz de entenderse, pero que se ha apartado de puntillas del moderno mundo de los intereses, para abandonarlo a su oscuridad, a su tristeza. Esa es la belleza que ya no es amada y custodiada ni siquiera por la religión”. Y concluye: “Quien, en su nombre, crispa los labios en una sonrisa, juzgándola como el juguete exótico de un burgués, de éste se puede estar seguro que –secretamente o abiertamente- no es capaz de rezar y, pronto, ni siquiera de amar”.

El camino de la belleza nos conduce, entonces, a tomar el Todo en el fragmento, el Infinito en lo finito, Dios en la historia de la humanidad. En este sentido, Simone Weil escribía: “En todo aquello que suscita en nosotros el sentimiento puro y auténtico de lo bello, está realmente la presencia de Dios. Hay casi una especie de encarnación de Dios en el mundo, del cual la belleza es un signo. Lo bello es la prueba experimental de que la encarnación es posible. Por esto, cada arte de primer orden es, por su esencia, religiosa”. Todavía más cáustica es la afirmación de Hermann Hesse: “Arte significa: dentro de cada cosa mostrar a Dios”. Haciendo eco a las palabras del Papa Pablo VI, el siervo de Dios Juan Pablo II reafirmó el deseo de la Iglesia de renovar el diálogo y la colaboración con los artistas: “Para transmitir el mensaje confiado por Cristo, la Iglesia necesita del arte” (Lettera agli Artisti, n. 12); pero preguntaba inmediatamente después: “¿El arte necesita a la iglesia?”, animando a los artistas a encontrar en la experiencia religiosa, en la revelación cristiana y en el “gran código” que es la Biblia una fuente de renovada y motivada inspiración.

Queridos Artistas, llegando a la conclusión, quisiera dirigir también yo, como ya lo hizo mi predecesor, un cordial, amigable y apasionado llamamiento. Ustedes son los custodios de la belleza, ustedes tienen, gracias a vuestro talento, la posibilidad de hablar al corazón de la humanidad, de tocar la sensibilidad individual y colectiva, de suscitar sueños y esperanzas, de ampliar los horizontes del conocimiento y del compromiso humano.

¡Sean gratos por los dones recibidos y plenamente concientes de la gran responsabilidad de comunicar la belleza, de hacer comunicar en la belleza y a través de la belleza! ¡Sean también ustedes, a través de vuestro arte, anunciadores y testimonios de esperanza para la humanidad¡ ¡Y no tengan miedo de relacionarse con la fuente primera y última de la belleza, de dialogar con los creyentes, con quien, como ustedes, se siente peregrino en el mundo y en la historia hacia la Belleza infinita¡. La fe no quita nada a vuestro genio, a vuestra arte, es más, los exalta y los nutre, los anima a atravesar el umbral y a contemplar con ojos fascinados y conmovidos la meta última y definitiva, el sol sin crepúsculo que ilumina y hace bello el presente.

San Agustín, cantor enamorado de la belleza, reflexionando sobre el destino último del hombre y casi comentando "ante litteram" la escena del Juicio que tienen hoy ante sus ojos, escribía: “Gozaremos, entonces de una visión, o hermanos, nunca contemplada por los ojos, ni oída por las orejas, nunca imaginada por la fantasía: una visión que supera todas las bellezas terrenas, aquella del oro, de la plata, de los bosques y de los campos, del mar y del cielo, del sol y de la luna, de las estrellas y de los ángeles; la razón es esta: que esa es la fuente de cualquier otra belleza” (In Ep. Jo. Tr. 4,5: PL 35, 2008).

Deseo a todos ustedes, querido artistas que lleven en sus ojos, en sus manos, en su corazón ésta visión, para que les dé alegrìa e inspire siempre sus bellas obras. Mientras de corazón les bendigo, les saludo, como lo hizo Pablo VI, con una palabra: ¡Hasta pronto! ¡Hasta la vista!

Benedicto XVI: acompañar a los enfermos terminales es un deber de la sociedad y de la Iglesia


noticia/www.zenit.org / lunes 25 de febrero de 2008

El Papa recibió a los participantes en el congreso sobre el tema «Junto al enfermo incurable y al moribundo: orientaciones éticas y operativas», convocado por la Academia Pontificia para la Vida.

«En las grandes ciudades hay cada vez más personas ancianas y solas, incluso en los momentos de enfermedad grave y de cercanía a la muerte», constató.

En estas situaciones, reconoció, «se hacen agudas las presiones de la eutanasia, sobre todo cuando se insinúa una visión utilitarista en relación con la persona. Aprovecho esta oportunidad para recordar, una vez más, la firme y constante condena ética de toda forma de eutanasia directa, según la enseñanza tradicional de la Iglesia».

Por este motivo pidió unir la «sinergias», «de la sociedad civil y de la comunidad de los creyentes» para que «todos puedan no sólo vivir con dignidad y responsablemente, sino también atravesar el momento de la prueba y de la muerte en la mejor condición de fraternidad y solidaridad, incluso cuando la muerte se da en una familia pobre o en el lecho de un hospital».

La sociedad, indicó, «debe asegurar el debido apoyo a las familias que quieren atender en casa, durante largos períodos, a enfermos afligidos por patologías degenerativas (tumorales o neurodegenerativas, etc.) o necesitados de una asistencia particularmente comprometedora».

De manera especial, concluyó, «se necesita el compromiso de todas las fuerzas vivas y responsables de la sociedad con esas instituciones de asistencia específica que necesitan un personal numeroso y especializado así como equipos particularmente caros».

«Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana», explicó el Papa.

«La comunidad cristiana, con sus vínculos particulares de comunión sobrenatural, no es la única que está comprometida en acompañar y celebrar en sus miembros el misterio del dolor y de la muerte y la aurora de la nueva vida», afirmó. En realidad, siguió diciendo, «toda la sociedad a través de sus instituciones sanitarias y civiles está llamada a respetar la vida y la dignidad del enfermo grave y del moribundo».

Por eso, aclaró, «toda la sociedad y en particular los sectores relacionados con la ciencia médica deben expresar la solidaridad del amor, la salvaguardia y el respeto de la vida humana en todos los momentos de su desarrollo terreno, sobre todo cuando padece una enfermedad o se encuentra en su fase terminal».

«Además -exigió-, es necesario asegurar siempre a cada persona los cuidados necesarios y debidos, además del apoyo a las familias más probadas por la enfermedad de uno de sus miembros, sobre todo si es grave o se prolonga».

El falso coma de Ron no es un caso aislado


noticia / www.quilmespresente.com (Argentina)/ miércoles 25 de noviembre de 2009

http://www.quilmespresente.com/notas_actual.aspx?idn=69803&ffo=20091125

El reciente caso descubierto en Bélgica despertó la polémica sobre cuidados a enfermos en estado vegetativo. La increíble historia de un paciente belga que sus médicos creyeron erróneamente en coma durante 23 años, reabre el debate sobre el cuidado de los enfermos en estado vegetativo, dado que su caso está lejos de ser algo excepcional, según un estudio reciente.

Víctima de un accidente de tránsito en 1983, Rom Houben, que ahora tiene 46 años, fue rápidamente considerado en estado de coma vegetativo, cuando en realidad estaba paralizado pero consciente. Fueron necesarios exámenes médicos practicados en la Universidad de Lieja (este de Bélgica) por el equipo del profesor Steven Laureys para descubrir hace tres años, que Houben era consciente de su entorno desde hace años y a pesar de las apariencias.

El relato de este descubrimiento fue publicado el lunes por la revista alemana Der Spiegel. "No olvidaré nunca el día en que finalmente descubrieron lo que no funcionaba, fue mi segundo nacimiento", explicó este ex estudiante en ingeniería y aficionado a los deportes de combate, que desde entonces aprendió a comunicarse mediante una computadora especialmente adaptada.

Conciencia mínima
Un estudio del "Coma Science Group" del profesor Laureys sobre un centenar de pacientes "pone en evidencia el hecho de que 40% de las personas que se pensaba en estado vegetativo en realidad tienen conciencia de su entorno y de ellos mismos, en diversos grados", explicó la neuropsicóloga Audrey Vanhaudenhuyse, miembro del equipo que realizó la investigación.

Este "estado de conciencia mínima" (MCS, según las siglas en inglés), diferente del coma, es una noción que sólo es utilizada desde 2002 por la medicina, según la Universidad de Lieja, uno de los tres centros de referencia en el mundo junto con Cambridge y Nueva York.

El estudio efectuado en Lieja reveló que de 44 pacientes con diagnóstico de estado vegetativo por los métodos habituales, 18 (es decir el 41%) estaban en MCS y de los 41 considerados en estado de conciencia mínima, 4 (10%) pudieron recuperarse. Desde hace unos años, nuevos exámenes, como los que se efectuaron a Rom Houben en 2006 permiten reducir los errores de diagnóstico.

Equipos muy caros
Pero las técnicas de imagen por resonancia magnética nuclear (IRM) o por emisión de positones (pet-scan) siguen siendo muy caras y no están al alcance de todos los hospitales.

Pacientes llegados de toda Bélgica, como de otros países europeos, llegan así desde hace unos años hasta la universidad de Lieja, que dispone de los equipos necesarios. "El objetivo es tener una vista global del conjunto del funcionamiento del cerebro, de determinar las regiones que son preservadas y decir si el paciente tiene posibilidades o no de recuperación", destacó Audrey Vanhaudenhuyse.

"Se mide el grado de percepción auditiva haciéndole escuchar un sonido neutro, como por ejemplo un "bip", luego pronunciando su nombre. Si hay una reacción distinta del cerebro, significa que tiene un nivel de conciencia", precisó la investigadora

Ahora quiere escribir un libro. Optaría por el humor

El hombre belga que fue erróneamente diagnosticado de encontrarse en estado vegetativo hace veintitrés años, pero que ha pasado todo este tiempo plenamente consciente, asegura que logró aguantar gracias a la fe de su familia, según relató su madre, Fina, en una entrevista a la cadena RTL, donde adelantó que planea escribir un libro lleno de humor.

"Dice que logró conservar las ganas de vivir porque su familia creía en él. Siempre le mantuvimos a nuestro lado", explicó la madre de Rom Houben, quien sufrió un accidente de tráfico que le dejó completamente inmovilizado en 1983 y cuyo caso fue dado a conocer ayer por la revista "Der Spiegel", tras aparecer en una publicación científica.

"Cuando estaba en casa, lo teníamos en medio del salón. Nos lo llevábamos de vacaciones. Hemos estado en la Costa Azul, hemos viajado en tren. La última vez que fuimos a la playa fue hace dos años", contó Fina Houben. "El estaba en el meollo, como suele decirse", explicó su madre.

El belga, diagnosticado en coma por error, aguantó 23 años gracias a la familia

noticia agencia efe / www.laopininióndemalaga.es /

miércoles 25 de noviembre de 2009

El hombre belga que fue erróneamente diagnosticado de encontrarse en estado vegetativo hace veintitrés años, pero que ha pasado todo este tiempo plenamente consciente, asegura que logró aguantar gracias a la fe de su familia, según relató su madre, Fina, en una entrevista a la cadena RTL.

"Dice que logró conservar las ganas de vivir porque su familia creía en él. Siempre le mantuvimos a nuestro lado", explicó la madre de Rom Houben, quien sufrió un accidente de tráfico que le dejó completamente inmovilizado en 1983 y cuyo caso fue dado a conocer ayer por la revista "Der Spiegel", tras aparecer en una publicación científica.

"Cuando estaba en casa, lo teníamos en medio del salón. Nos lo llevábamos de vacaciones. Hemos estado en la Costa Azul, hemos viajado en literas de tren. La última vez que fuimos a la playa fue hace dos años", contó Fina Houben.

"Él estaba en el meollo, como suele decirse. En la boda de su hermana, nos lo llevamos y se quedó despierto hasta las dos de la mañana", explicó su madre, cuya perseverancia le hizo dar con el experto neurólogo belga Steven Laureys, el primero en observar que Houben tenía actividad cerebral.

Fina siempre defendió que Houben estaba consciente, aunque nadie más fuera capaz de percibir las señales mudas que mandaba su hijo: "Pequeñas cosas me lo demostraban. Cuando le decía que me mirara, él levantaba un poco la cabeza y me miraba un poco. Le decía 'gira la cabeza' y él lo intentaba", aseguró durante la entrevista.

Hace tres años, todo cambió

Todo cambió hace tres años, cuando el investigador del centro belga FNRS y director del Coma Science Group en el Cyclotron Research Center le sometió a un escáner que detectó actividad cerebral.

Ello quedó confirmado cuando el paciente, de 46 años, fue capaz de presionar con un pie un botón para indicar "sí".

Tras el descubrimiento, el equipo médico diseñó una técnica para que pudiera comunicar sus pensamientos gracias a la ayuda de una logopeda, como su voluntad de plantar un árbol en la tumba de su padre.

"Este año me preguntó si podía ir a plantar un arbolito en la tumba de su padre. Y así lo hicimos. También escribió una pequeña carta con la ayuda de la logopeda. Tenía necesidad de vivir su duelo y decir adiós a su padre", relató Fina Houben.

Ahora, Rom Houben, que antes del accidente era estudiante de ingeniería y aficionado a las artes marciales, ambiciona comunicarse con sus seres queridos y publicar un libro "lleno de humor", según su madre.

viernes 20 de noviembre de 2009

Lituania pelea de nuevo contra la resolución que favorece la propaganda homosexual en la UE


catholic & family human righst institute/ viernes 13 de noviembre de 2009

La lucha sobre la propaganda homosexual en las escuelas, que ha tenido lugar entre el Parlamento Lituano y el Europeo, ha subido de tono esta semana con la petición del Parlamento Lituano (Siemas) a su gobierno, de demandar a los europeos en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE).

Esta discusión comenzó con la aprobación en Lituania de “La Ley de Protección de menores en contra del Efecto perjudicial de la Información Pública”, que prohíbe la promoción de relaciones “homosexuales, bisexuales o poligámicas”, entre los chicos menores de 18 años. Sin embargo mientras el Presidente vetó la medida, Siemas volcó su veto y la ley será puesta en marcha el próximo Marzo

Como consecuencia de esto, en Septiembre de este año, el Parlamento Europeo (PE) voto 349-218 para condenar la nueva ley y pedir a la Agencia por los Derechos Fundamentales de la UE, que revise dicha ley. El PE pidió también, la aplicación del “ArtÍculo Séptimo” contra Lituania, mismo que puede resultar en la suspensión del país báltico en la Unión Europea. Jean Lambert, Ministro del Parlamento Europeo dijo en su momento que “esta ley va en contra de los tratados y de la Carta de la Unión Europea, así como de la Convención Europea de Derechos Humanos, y por lo tanto debe ser urgentemente rechazada con base en estos argumentos”.

Además de la educación de los niños y los derechos de los padres, se encuentra en el centro del debate el asunto de soberanía nacional. Los lituanos insisten en que ellos son libres de promulgar leyes como esta, y que las Instituciones Europeas no tienen “jerarquía” sobre ellos. Muchos Europeos han temido por largo tiempo lo que se veía como inevitable, la interferencia de la UE en materia de vida y familia.

El tratado de Lisboa, que entre otras cosas ataría a sus miembros a la Carta Europea de Derechos Fundamentales, fue vencido parcialmente en Irlanda hace dos años, debido a las cuestiones de soberanía nacional. Sin embargo, el tratado fue aprobado por los irlandeses, pero solo después de haber sido garantizada por escrito su soberanía dentro de dicho documento.

La reciente respuesta Lituana busca obtener del Tribunal de Justicia Europeo una determinación de “legitimidad” respecto de la resolución de Parlamento Europeo, para posteriormente poder determinar que esa resolución es nula. Siemas afirma que si la resolución europea no es formalmente anulada, se podrá “convertir en un peligro que establezca un precedente”. La resolución lituana expresa su “pesar” y “gran preocupación” por que el PE intente “dudar de la legitimidad de la ley aprobada por la gran mayoría del parlamento democráticamente electo de un Estado miembro, donde este asunto no debería caer bajo la jurisdicción del PE”.

Mecislovas Zasciurinskas, miembro del Partido Laboral Lituano, pregunto a la tribuna: “¿que piensan, este es solo una tentativa de interferencia con los asuntos de un estado soberano, o es el principio de una dictadura absoluta?. Unos años atrás, le llamábamos a esto ‘El apretón de Moscú’, la tendencia es entrometerse en los asuntos de todos”.

El conservador Ceslovas Stankevicius dijo: “esto es jurisdicción de Siemas y el PE no tiene cabida revolviendo todo, porque Lituania no violo ninguna ley”.

La resolución del Parlamento Europeo no es ninguna obligación y tampoco tiene poder dentro de la ley. Sin embargo tales resoluciones han sido utilizadas por activistas para construir relaciones públicas en contra del país apuntado. Mientras la Agencia de Derechos Fundamentales no esté obligada a actuar con base en la resolución del PE, esta resolución puede ser usada como indicio para dar pie a una investigación.

El conformismo disfrazado de tolerancia. Aborto y católicos en España

comentario de ignacio aréchaga / www.aceprensa.com /

lunes 16 de noviembre de 2009

El secretario general de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, no ha dicho ninguna novedad al advertir que “ningún católico puede aprobar ni dar su voto a favor” de una ley que consagra el derecho al aborto, sin caer “objetivamente en un pecado grave”. Por lo cual “no podría ser admitido a la Sagrada Comunión” (cosa distinta de la excomunión, que es una pena canónica para los que procuran directamente un aborto). “Eso vale para todos, incluso por encima de lo que diga el partido”, insistió Martínez Camino. Pues “la vida es un bien público de primer orden que obliga a todos, incluso al Estado, a protegerla”.

La advertencia ha escocido a algunos diputados católicos que, dentro del PSOE y del PNV, se disponen a apoyar la reforma de la ley. Podrían haber respondido con razones estrictamente políticas. Podrían haber dicho que les importa más la disciplina de partido que lo que digan los obispos; podrían haber alegado que la mayoría de sus electores quieren la reforma; o que la correlación de fuerzas en el parlamento hace inútil su oposición; o que realmente consideran un avance social el derecho el aborto.

Laicos de argumentos clericales

En cambio, se han lanzado a rebatir a los obispos en el terreno religioso, intentando darles lecciones de teología. Alguno apela al Vaticano II –el mismo concilio que califica el aborto de “crimen abominable”–, atribuyéndole la peregrina idea de que la condena del aborto sería una mera norma moral de la Iglesia que no se podría “imponer” en las leyes. El beatífico José Bono asegura que “muchos cristianos nos sentimos parte de una Iglesia que es madre...” frente a otros que “están más cercanos a planteamientos inquisitivos, judiciales y excluyentes”. Lo cual no deja de ser un argumento original para defender una ley que precisamente permite a la madre dejar de serlo para excluir de la vida al feto.

El peneuvista Íñigo Urkullu apela a su “conciencia de profundo cristiano” y critica que se pretenda “mezclar la conciencia personal, la conciencia moral, la conciencia religiosa, con la realidad social”. Aunque si Martin Luther King hubiera hecho estos distingos, la realidad social de la discriminación racial seguiría ahí.

Otro socialista cristiano, Manuel de la Rocha, asegura que las declaraciones de Martínez Camino “responden a una opinión personal de este señor”. Él, en plan profético, está convencido de que “no son compartidas por la inmensa mayoría de los cristianos”. La suya, cómo no, es que “el mensaje de Jesús de Nazaret es un mensaje de amor y tolerancia”, aunque no aclaró por qué el aborto es un gesto de amor.

Este tipo de respuestas revelan que estos católicos son clericales incluso cuando quieren ser laicos. Tal vez esto se explica por sus orígenes ideológicos, con esa trasnochada mezcla de Cristianos por el Socialismo o por la componente clerical tan presente en las raíces históricas del PNV. Lo que ocurre es que de ese fondo cristiano ya solo quedan eslóganes, que en la práctica se traducen en un cómodo conformismo disfrazado de tolerancia. Han interiorizado la idea de que un católico no puede luchar por proponer y defender sus convicciones, lo cual en la práctica se traduce por dejar que otros impongan las opuestas.

Demócratas pro vida

Políticos de izquierda de otros países no se dejan llevar por este complejo de inferioridad. En estos días, la reforma sanitaria de Obama ha atravesado su primer escollo en la Cámara de Representantes, con una apretada mayoría de cinco votos. Para lograr esta aprobación, ha sido decisiva la admisión de una enmienda que excluye la financiación federal del aborto en el seguro público y en los seguros privados subsidiados con dinero público (cfr. Aceprensa 9-11-2009). Esta enmienda fue aprobada en una votación que traspasó las líneas de los partidos, con 176 republicanos y 64 demócratas a favor. La enmienda había sido propuesta por el congresista demócrata católico Bart Stupak, integrante del grupo Demócratas pro vida, que habían advertido que no votarían a favor de la reforma si no fuera “neutral respecto al aborto”.

La enmienda todavía se debatirá en el Senado. Pero responde a una postura inteligente por parte de los demócratas, también a la hora de buscar apoyos para la reforma. Los comentaristas han señalado que, aparcado el tema del aborto, los obispos católicos pueden convertirse en defensores entusiastas de la reforma sanitaria, pues ellos siempre han apoyado la extensión del seguro sanitario a todos los que ahora carecen de él. Lo contrario habría echado a los obispos y a las instituciones sanitarias católicas en brazos de los republicanos, que mantienen su férrea oposición a las propuestas de Obama.

Si esta postura se consolida, los católicos podrían hacer causa común con los demócratas en otros temas, como el de la legalización de los inmigrantes, que es también una prioridad para los obispos.

Irrelevantes para la Iglesia y para el partido

Esta defensa del respeto a la vida desde posturas de izquierda se advierte también en Italia en el grupo que allí la prensa llama teodem, formado dentro del Partido Democrático de centro-izquierda. Está integrado por siete senadores y cinco diputados, que en estos temas votan conforme a su conciencia, y alientan un clima pro vida dentro de su partido de izquierdas (ver entrevista con la senadora Paola Binetti).

En España, en cambio, los políticos católicos de izquierdas han renunciado a influir en su propio partido, como si fueran militantes de segunda. Con lo cual acaban confirmando a los electores que un católico consecuente no tiene nada que hacer en una izquierda cerrada al respeto a la vida. Y tanto mejor para el PP.

En definitiva, su conformismo político les acaba haciendo irrelevantes para la Iglesia, ya que no dejan ninguna influencia cristiana en la política, e irrelevantes para el partido, pues ahuyentan más votos de los que atraen.